La victoria ante el Levante en el Metropolitano ha certificado de forma matemática lo que ansiaban en el Atlético de Madrid: una nueva clasificación para la Champions

El Atlético de Madrid ha dado un paso de gigante. Con su triunfo el pasado domingo ante el Levante, el equipo rojiblanco ha asegurado de forma matemática la clasificación por sexta temporada consecutiva para la Liga de Campeones. A falta de seis jornadas para el final de la Liga Santander, los hombres de Simeone se han asegurado el poder formar parte, un año más, de la élite del fútbol europeo, donde llevan asentados desde la llegada del argentino al banquillo colchonero.

Ya en rueda de prensa el preparador del cuadro rojiblanco afirmó en repetidas ocasiones que el principal objetivo de sus jugadores era volver a la Champions. La máxima competición continental es uno de los torneos favoritos del Atlético de Madrid, donde ha llegado a jugar dos finales de Liga de Campeones en tres temporadas, una de ellas en una de las mejores temporadas, sino la mejor, de la ‘era Simeone’: la 2013/14, donde además ganó la Liga, BBVA por aquel entonces.

A menos de diez partidos para terminar el Campeonato Nacional de Liga, no tenía el conjunto de la capital de España muchas dificultadas a la hora de asegurarse su presencia en Champions. En una temporada en la que los cuatro primeros acceden automáticamente a la máxima competición continental, el cuadro de Simeone ha vuelto a ser superior al resto de sus rivales directos, como son el Sevilla, el Villarreal o la gran revelación de la temporada, el Valencia de Marcelino, que está muy cerca de certificar su vuelta a Europa.

Con 71 puntos en su casillero en la Liga Santander, el Atlético tiene seis oportunidades más de dar un paso más en su camino imparable. Con la clasificación para la Champions asegurada, solo queda certificar el segundo puesto en el campeonato doméstico, en el que ha demostrado su regularidad, y sobre todo, su imbatibilidad en el Metropolitano, donde aún no ha caído derrotado en el torneo de la regularidad.