Será el día 21 de abril, entre el Barcelona y el Sevilla.

La Junta Directiva de la Federación Española de Fútbol, el Barcelona y el Sevilla se han reunido para definir cuál será la sede de la final de la Copa del Rey de 2018 que se disputará entre el Barcelona y el Sevilla, y han llegado a un acuerdo: el Estadio Metropolitano acogerá la gran final el día 21 de abril. Después de esta reunión trasladaron el veredicto al Atlético de Madrid y el club rojiblanco aceptó, ya que era una prioridad para su presidente, Enrique Cerezo.

En dicha reunión acudió Guillermo Amor como representante del Barcelona, Pepe Castro como representante del Sevilla, y Juan Luis Larrea en nombre de la Federación. En un principio, el Barcelona quiso modificar la fecha de la final, ya que su partido de Liga contra el Villarreal deberá ser aplazado al 9 de mayo, al igual que el Sevilla-Real Madrid, y existía la opción de invertir en calendario para aprovechar esa fecha libre para la disputa de la final de Copa. Sin embargo, el Sevilla se ha negado.

De esta manera, se acordó que la fecha de la final que se puso en verano no se cambie ahora y que los partidos aplazados de la 34ª jornada se disputen entre la jornada 36º y la 37º. El Atlético, club organizador, también será su partido aplazo ante el Betis. Su intención es disputarlo el 22 o 23 de abril, aunque exista el riesgo de juntar en la capital de España ese fin de semana a las aficiones del Betis y el Sevilla.

“Estoy satisfecho, cuando los clubes se reúnen, miran las opciones posibles y se toma una decisión es bueno. La hemos estudiado, entendemos que es el mejor estadio y la mejor fecha”, dijo el presidente del Sevilla, Pepe Castro, en una comparecencia en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas.