• El planteamiento defensivo de Simeone volvió a salirle caro al Atlético de Madrid, que ha vivido estas situaciones demasiadas veces.

El Atlético de Madrid tiene que estar eternamente agradecido a Simeone por su trabajo. Es el entrenador con más títulos en la historia del club y eso es gracias a su dedicación. El argentino se hizo cargo de un equipo que deambulaba por el desierto y lo convirtió en uno de los mejores de Europa. Pero esos logros no le eximen de las críticas, y no es ser menos atlético ni más oportunista decir cuando algo no está bien hecho, aunque lo haya llevado a cabo Simeone. Existen maneras de perder, pero la de anoche fue la peor de todas. Con la mitad del trabajo hecho en la ida, la Juventus acabó remontando y consiguiendo lo que parecía un imposible.

El Atlético de Madrid dijo adiós a la máxima competición continental sin siquiera un tiro a puerta. Los rojiblancos no fueron capaces ni de provocar un saque de esquina en los 95 minutos que duró el partido. Un cabezazo de Morata que se marchó por encima del larguero y dos disparos malos de Koke y Griezmann, fueron las únicas ocasiones del Atlético en todo el encuentro. Se pueden sacar muchos culpables de la debacle de ayer en Turín, pero el mayor responsable de la catástrofe es Diego Pablo Simeone.

El técnico que ha llevado al conjunto colchonero a disputar dos finales de Champions y a ganar dos Europa League, entre otros títulos nacionales y continentales, fue el mayor culpable de que el Atlético dijera adiós al sueño de levantar la orejona en su estadio. Simeone optó por, una vez más, defender el resultado y especular con la ventaja de la ida. Ese estilo que tantas alegrías ha dado al club madrileño, ayer dio una de las mayores tristezas, pero no ha sido la única.

Lo cierto es que el Atlético de Madrid ha perdido muchos encuentros por el planteamiento excesivamente defensivo de su técnico. El mismo entrenador que consiguió una gesta llevando al Atlético de Madrid a disputar una final de Champions 40 años después, fue quien en Milán, con su rival fundido físicamente, se equivocó dando entrada a un defensa para amarrar el resultado y llegar a penaltis en lugar de un delantero e ir a por la victoria. De hecho, en Lisboa, también los últimos 20 minutos de obsesión defensivo, acabaron costando el empate in extremis del Real Madrid. No es necesario recordar cómo acabaron ambas historias.

No hace falta remontarse tanto años atrás en el tiempo, sin ir más lejos la temporada pasada los rojiblancos cayeron eliminados en la fase de grupos por no vencer a un rival de tan bajo nivel como es el Qarabag, ofreciendo una pobre imagen, tanto en Azerbaiyán como en Madrid, los rojiblancos no fueron capaces de pasar del empate. Y la presente temporada, con un nuevo capítulo en el encuentro de Brujas. El Atlético había conseguido llegar como primero de grupo, pero de nuevo, un juego rácano, costó un empate y caer a la segunda plaza. Ese último error de planteamiento acabó condenando al Atlético a jugarse los octavos con la Juve.

Tampoco en Liga han ido saliendo bien las cosas. Y como recuerdo, los partidos jugados ante el FC Barcelona en las últimas dos temporadas en el Metropolitano. En ambos encuentros el Atlético se adelantó en el marcador, pero Simeone ordenó a sus jugadores replegarse y defender un resultado que, tanto esta temporada como la anterior, se acabaría desperdiciando. Algo parecido ocurrió ante el Chelsea en la fase de grupos de la Champions del año pasado. Y es ese planteamiento tan excesivamente defensivo y el poco riesgo que asume Simeone lo que ha hecho que el Atlético haya sucumbido en las grandes citas.

En el partido de la ida ante la Juventus, con el resultado de 2-0 en el marcador, demostró que el Atlético tiene actitud, intensidad y esa capacidad para jugar al fútbol y doblegar a los grandes. Pero una vez más, y ya son muchas, el planteamiento de Simeone se acabó cargando todo lo conseguido por su equipo. A pesar de todo lo conseguido por Simeone en todos estos años, está claro que algo falla cuando en los momentos más importantes el Atlético no es capaz de hacer frente y acaba cometiendo el mismo error de forma continua. Da que pensar.

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