Un Atlético de Madrid con rotaciones venció por 1-0 al Leganés antes del importante choque de Champions ante la Juventus. Un gol de Saúl fue suficiente para seguir la persecución al Barça en Liga.


Sigue la fiesta en el Metropolitano. El Atlético de Madrid está enchufado y con la mente puesta en Turín. El conjunto dirigido por Diego Pablo Simeone se enfrenta el próximo martes a la Juventus con el objetivo de conseguir su pase a cuartos de la Champions. Pero antes llegaba el Leganés, y ante su afición, los rojiblancos continuaron cogiendo fuerza con una victoria ajustada que daba los tres puntos y una dosis de moral importante para afrontar la cita europea. Todo estaba hecho pensando en el martes a pesar del ‘partido a partido’ y un único tanto de Saúl en el segundo tiempo fue suficiente para seguir con la racha liguera.

Simeone, consciente de lo que viene, optó por dar oportunidad a algunos de los menos habituales. Hizo debutar en el lateral izquierdo al canterano Solano, aunque sólo durante el primer tiempo e intercambiando su posición con Arias en el último cuarto de hora. Tampoco estuvo Morata, al que sustituía Kalinic, y a Griezmann lo sentó antes de comenzar los segundos 45 minutos. Día de oportunidad también para Vitolo que entró desde el inicio y terminó el encuentro en una zona poco usual. El canario acabó siendo la pareja de Correa en el ataque en un esquema nada común que dejaba claras las intenciones del técnico argentino de llegar a Turín en el mejor estado físico posible.

El esquema era la representación de las ganas con las que jugaría el Atlético. Un equipo, escaso, con lo justo y como el Príncipe de Bel-Air: sin cansarse demasiado. Unocerismo como filosofía ante un Leganés que tampoco dio mucha guerra. Oblak trabajó más en el calentamiento que en el partido y entre los dos equipos forjaron un encuentro tibio donde el aliento de la grada fue el protagonista. La idea de Pellegrino no funcionó y ni siquiera En-Nesyri con su particular batalla con Giménez, consiguió hacer daño al Atlético. El pepinero trató de arañar un penalti tras recibir un golpe al filo del descanso. Se revolvió como si fuera Neymar y con la mano en el rostro recorrió varios metros dando vueltas, pero ni el árbitro ni el VAR señalaron pena máxima.

En la trinchera rojiblanca, tampoco mucho que destacar. Kalinic siguió siendo Kalinic. Nada resolutivo, nada rompedor. Terminó sustituido en el segundo tiempo y fue Vitolo quien ocupó su lugar. Lo mejor del Atlético se vio después del descanso, aunque de forma aislada. Primero el tanto, de penalti. Saúl, que había entrado tras el descanso para ocupar el lateral izquierdo, fue el encargado de lanzarlo. Detuvo Lunin pero el balón le pegó en la rodilla y salió rechazado. Ahí estaba Saúl para de segundas, hacer el primer y único gol del partido. Pudo llegar el segundo poco después con un obús de Thomas desde la frontal del área que se estrelló en el larguero. Y hubo un segundo ‘maderazo’. El de Lemar, que disparó de falta estrellándose el balón en el poste tras el paradón de Lunin. El francés, por cierto, se lució.

Un gol y tres puntos de vital importancia. El Metropolitano despidió a los suyos a lo grande. Los jugadores dieron la vuelta de honor mientras su afición les mostraba todo su apoyo de cara al partido ante la Juventus. El Atlético hizo lo justo para lograr la victoria, el plan de Simeone funcionó. En tres días afrontarán su batalla en tierras italianas con la moral intacta. Han conseguido ganar todos los partidos jugados entre la ida y la vuelta.

vs

Resultados

EquipoGoles
Atlético de Madrid1
Leganés0

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here