Un empate a uno es suficiente para que el Atlético de Madrid vuelva a clasificarse para las semifinales. Saúl adelantó al Atlético de Madrid y Vardy logró la igualada en el segundo tiempo.

El Atlético de Madrid ya es semifinalista de la Champions League tras eliminar al Leicester City. Un empate en Inglaterra ha sido suficiente con el resultado de la ida para que los rojiblancos se cuelen por tercera vez en cuatro años entre los cuatro mejores de Europa. Abrió el marcador Saúl con un tanto de cabeza y en el segundo tiempo empató Vardy para los locales, que aunque lo intentaron e insistieron no fueron capaces de obrar el milagro.

Sorprendía el once de Simeone con Giménez de vuelta en el centro del campo y Carrasco acompañando a Griezmann. Mientras, Shakespeare recuperaba a un Morgan que volvió a perder tras sufrir una lesión muscular en el muslo derecho en el tramo final del partido. Salió muy defensivo el conjunto inglés, aunque más desplegado que en la ida, con Vardy quedándose más arriba en cada acercamiento del Atlético de Madrid. Aún así, solidez defensiva que lograban romper los de Diego Pablo Simeone durante todo el primer tiempo. El Leicester salió fuerte y acosó a Jan Oblak durante los primeros diez minutos de encuentro, pero poco a poco el cuadro rojiblanco se fue imponiendo y comenzó a crear ocasiones, teniendo controlado el partido hasta el descanso.

Saúl abrió el marcador en el minuto 26 con un impecable remate de cabeza a un centro de Filipe Luis, que llegó prácticamente solo al área rival. El Leicester City se quedó roto ante el gol que hacía prácticamente imposible la remontada. Necesitaba tres tantos y que el Atlético no marcara ninguno para conseguir el pase a las semifinales. El Atlético de Madrid por su parte recuperó confianza y controlaba cada vez más el partido. Carrasco tuvo otra muy clara en la que la defensa se le acabó echando encima y no pudo sacar tajada. El belga pedía penalti pero el colegiado interpretó que no había nada.

Shakespeare tocó las piezas del puzzle para intentar poner remedio a lo que se le venía encima: introdujo a Chilwell y Ulloa en lugar de Okazaki y Benalouane. Por su parte, Simeone tenía que decir adiós a un Juanfran que se marchó lesionado aquejado de un dolor muscular en el cuádriceps derecho, siendo Lucas Hernández su sustituto. El partido se ponía duro y en ocasiones parecía tratarse más de rugby que de fútbol. Las asistencias tuvieron que entrar a atender a Saúl tras un plantillazo de Mahrez y posteriormente también Filipe Luis tuvo que marcharse dolorido para dejar su sitio a Ángel Correa.

Pero ese cambio fue después del tanto del Leicester City. Un batiburrillo de jugadores rojiblancos en su área no pudo parar a un Vardy que aprovechó el desajuste defensivo para poner la igualada y acercar a su equipo al objetivo. A partir de esto momento, desapareció el Atlético de Madrid, que se dejó comer por un pequeño Leicester incapaz de crear peligro más allá de balones sin peligro al área. Los últimos minutos fueron de sufrimiento para el Atlético de Madrid, que veía cómo los locales se le echaban encima, aunque el trascurso del tiempo jugaba a su favor. No volvió a moverse el marcador y el Atlético de Madrid de Simeone volvió a clasificarse para unas semifinales de la Champions, las terceras del técnico argentino en los cuatro años que juega la máxima competición europea.