• Un gol de Koke y otro de Griezmann en la primera mitad del primer tiempo fueron suficientes para la conseguir una victoria que coloca a los rojiblancos en la fase eliminatoria de la Champions.

El Atlético de Madrid firmó una buena victoria por 2-0 ante el AS Mónaco de Thierry Henry y Falcao. Un gol de Koke en el segundo minuto de juego y otro posterior de Griezmann a la mitad del primer tiempo fueron suficientes para conseguir tres puntos que colocan a los rojiblancos en los octavos de final de la Champions. Falcao, que salió desde el banquillo en la segunda parte, puso la nota sentimental a un partido en el que las cosas no le salieron bien. Lanzó fuera el penalti que pudo acortar distancias en la recta final del encuentro y se llevó el cariño y reconocimiento de la que fue su afición.

Se estrenaba el horario de tarde en el Metropolitano. Un partido entre semana a las 18:55 horas trajo consigo la consecuencia de que una gran cantidad de aficionados se perdieran el tanto que abrió el marcador. Pues Koke aprovechó la primera llegada de su equipo para pegar al balón desde fuera del área, con la fortuna de que chocó en Badiashile. El rival desvió la trayectoria y despistó a Benaglio, que no pudo hacer nada para evitar el primer gol del Atlético de Madrid. Los de Simeone salieron con decisión. Había que cerrar cuanto antes el pase a octavos y el gol del vallecano fue la señal de que la actitud y las decisiones técnicas eran las correctas. El argentino sorprendió con Correa en el puesto del lesionado Diego Costa, con el centro del campo para el doble pivote de Thomas y Rodrigo.

Una vez conseguido el primero quisieron ir a por el segundo. El Atlético no bajó el ritmo y continuó buscando la portería monegasca. Con un Rodrigo espectacular, que luchaba cada balón con intensidad, la carburación funcionó. Lemar pudo ampliar ventaja cinco minutos después, con un disparo de falta desde la frontal del área que pegó en el poste. Muy cerca estuvo el francés, que no obró uno de sus mejores partidos. La insistencia rojiblanca tuvo premio en el minuto 24, con una gran jugada de Ángel Correa, que llegó hasta línea de fondo quitándose de encima a la defensa. Una vez allí, cedió al punto de penalti para Griezmann, donde el francés terminó el trabajo haciendo el 2 a 0.

El ataque colchonero funcionó, y mucho. Aunque la defensa del Mónaco se lo puso fácil. El cuadro de Henry estaba totalmente disuelto y dejaba jugar a un Atlético que supo aprovecharse. Aunque las ocasiones siguieron llegando, no se terminaron de concretar. Tal vez hubo demasiadas ansias de volver a marcar y desaparecida la paciencia, desaparecida la precisión. Al descanso el penúltimo partido de fase de grupos ya estaba encarrilado y ya en la segunda parte, el guión del mismo cambió completamente. El Atlético de Madrid ya no tuvo necesidad de hacer otro gol, por lo que bajaron en intensidad. Ya con Vitolo en el campo. Pues sustituyó a Koke -algo extraño en Simeone- de cara al último asalto.

El Mónaco se fue creciendo y fue consiguiendo llegar a portería, aunque sin generar peligro real. Henry decidió ahora sacar al Tigre, Radamel Falcao, al que el Metropolitano recibió con una calurosa ovación. Suyas fueron las dos ocasiones más claras de su equipo. La primera llegó con un centro profundo al área que el colombiano remató a las manos de Oblak, y la segunda, por una pena máxima. A los 82 minutos de encuentro un disparo chocaba en el brazo de Savic y el colegiado señaló los 11 metros. Segunda amarilla para el montenegrino y expulsión. Y segunda oportunidad para Radamel que desperdició el penalti lanzándolo fuera.

Por su parte el Atlético fue buscando el gol con menor ambición. Thomas pudo hacerlo con un disparo tremendo desde la frontal que Benaglio consiguió sacar a córner con una estirada. Y también Vitolo, que recibió un balón profundo para rematar cruzado, pero no lo suficiente. El esférico salió alto y por su palo. Los minutos finales fueron para el Mónaco, que gozaron de hasta tres ocasiones, que, o bien fallaron, o bien encontraron bajo los palos a un inconmensurable Jan Oblak. Tiempo y goles suficientes. El Atlético ya había sentenciado su pase a octavos y sólo le bastaron 24 minutos para conseguirlo. Ahora le queda luchar por el primer puesto, aunque no depende de sí mismo, sino del Borussia Dortmund.