Como hace un año, otra vez el Atlético de Madrid entra en los cuartos de final tras una tanda de penaltis agónica, que se decidió en el octavo penalti, errado por Narsingh para que Juanfran se convirtiera en el héroe de la noche.
Partido intenso, muy dividido y abierto hasta el final, así ha sido esta vuelta de los octavos de final de la Champions League, una eliminatoria sin goles, que hubo que pelear hasta el final, haciendo gala de la máxima del equipo; “Partido a partido”, sin precipitarse, sabiendo marcar los tiempos de un partido que sabían, sea haría bastante largo.
El PSV, la cenicienta del sorteo; los chicos de Phillip Cocu han demostrado que saben lo que hacen, que no estuvieron en el bombo del sorteo de los octavos de final por suerte, no realizan un fútbol demasiado vistoso, pero ya sabemos que esto del fútbol no consiste en hacerlo vistoso, si no en resultados y con un gran trabajo han conseguido llevar al Atlético de Madrid hasta una tanda de penaltis que bien les podría haber sido favorable.
El partido desde el principio se planteaba trabajado, con dos entrenadores que se basan en el  esfuerzo del grupo por encima de individualidades, el PSV salía con una línea de tres centrales resguardados por los flancos por dos carrileros largos como Willems y Arias, con otra línea de tres en el medio campo, comandada por guardada y dos jugadores arriba, Locadia y De Jong, que en ciertos momentos del partido llegaron con mucho peligro sobre la meta de Oblak.
Simeone ante la duda de sustituir a Vietto o Augusto para dar entrada a Yannick Carrasco, se decidió por la suplencia del delantero argentino, colocando la línea de cuatro mediocentros que usa normalmente, con Gabi, Augusto, Saúl y Koke, para dejar al belga y Griezmann con libertad de movimientos al frente del ataque.
Le costaba al Atlético cogerle la medida al partido, dos equipos muy trabajadores y muy seguros atrás, el Atlético se acercaba a la portería del PSV, pero con poco peligro. En un momento de duda de los rojiblancos, los de Cocu se acomodaron en el campo para poder salir y crear más peligro, con un Guardado correcto, orquestando el juego del equipo.
La primera parte acabó con el empate a cero y la segunda empezó con un guion muy similar al final de la primera mitad, llegado el PSV a tener la mejor ocasión del partido. Fernando Torres entró sustituyendo a Augusto, lo que llevo al conjunto holandés a disponer de más terreno en el centro del campo, cada vez estaban mejor; de esto se percató Simeone que dio entrada a Matías Kranevitter, en el lugar de Carrasco, que realizó un gran trabajo, a partir de ahí el partido fue de dominio Atlético.
El partido no se decantaba para ninguno de los dos equipos y se llegaba a la prórroga, el Atlético cada vez más dominador pero con temor a desguarnecerse y encajar un gol del PSV que bien plantado se dedicó a aguantar hasta los penaltis.
La eliminatoria se decidiría por la suerte de los penaltis, comenzando a tirar el conjunto holandés y sin fallo, cerca estaban tanto Oblak como Zoet de detener alguno, pero nada, así llegaría Narsingh, único fallo en la tanda de penaltis, el octavo lanzamiento se estrellaba en el larguero y llegaba la opción del Atlético, el momento de gloria de Juanfan que no defraudó.
La mala noticia del partido la protagonizó Diego Godín, que tuvo que ser sustituido en la segunda parte por lesión. El Atlético estará presente en el sorteo de los cuartos de final de la Champions League un año más.